Viaja lejos, vive cerca

By 23 Octubre, 2015Viajes
Andrés Millán, Filipinas

Querido hermano:

Vuela.

Como las aves, sin pensarlo dos veces. Coge ese avión y vuela.

Y viaja.

Lejos, cerca.

Lejos, muy lejos. Pon kilómetros de experiencias, recuerdos y caminos por aprender. Kilómetros de ilusión por un nuevo reto y de sueños por cumplir. Kilómetros de un futuro prometedor que está por construir. Pon kilómetros a la vida que dejas atrás, para recalibrarla, valorarla y tratarla con nostalgia. Y desde allá, a tantos miles de kilómetros de distancia, trata de vivir cerca.

Cerca, muy cerca. Cerca de tí, de lo que eres y de lo que vales. Cerca de lo que esperas de tí, de lo que quieres para tu vida y de lo que quieres descubrir. Cerca de tu alegría, tus valores y tus talentos. Cerca de ese corazón que se deja llevar, de esa cabeza que sabe ser juiciosa y de esos pies que nunca paran. Cerca de tu Dios, que bien te cuida. Cerca de tus amigos, de aquellos que anhelan tu libertad…. y cerca de tu familia, que te guardará el hogar.

Aprende, vive.

Y cambia.

Porque no viajamos para cambiar de lugar, sino para cambiar de ideas. Viajamos para conocer el mundo, para salir del que nos hemos construido y abrirnos a otras personas, a otras culturas, a más experiencias. Experiencias que van a quedar por siempre en tu memoria y harán que tu vida se enriquezca. Vive el viaje intensamente. Estés un año, dos meses o una vida. Porque no recordarás los días, recordarás los momentos. Recordarás lo vivido, lo aprendido y lo que cambió tu vida.

Y regresa.

Por favor, regresa.

Porque viajar es regresar. Viajar es marcharse de casa, es vestirse de loco diciendo todo y nada en una postal. Es dormir en otra cama, sentir que el tiempo es corto. Viajar es regresar (Gabriel García Márquez).

Explora, emociónate.

Y disfruta.

Porque el buen viajero no se plantea llegar a su destino. El buen viajero no tiene meta, disfruta del viaje. Así que disfruta, no eches nada de menos y siéntete libre para ser feliz. Empieza el viaje con emoción, termínalo con melancolía.

Y recuerda.

Viaja lejos, vive cerca. 

Buen viaje, hermano. Un abrazo.

P.D.: “Viajar es sentirse poeta, escribir una carta, es querer abrazar”.